Cuando estuve en Boston hace unos días, me encontré con unos chicos repartiendo panfletos en la estación de autobuses donde se podía leer “¡CUIDADO, COCAÍNA DE MALA CALIDAD!” Los chavales avisaban a la gente para que acudiesen al médico si se encontraban mal después de consumir cocaína o crack. Por lo visto, casi un tercio de la cocaína que circula por Estados Unidos o Canadá (y por el resto del mundo seguramente) está adulterada con un potente agente venenoso llamado levamisol que utilizan los veterinarios para desparasitar.
Los tiempos cambian que es una barbaridad. Parece que las fechas, los números, la matemática y Descartes, hoy en día no sirven apenas para nada: según los sesudos historiadores del siglo XXI, éste no empezó hasta que el vuelo 11 de American Airlines se estrelló contra la Torre Norte del WTC, y así podríamos pasarnos el día comentando hechos históricos que han intentando significar marcando principios y finales, intentando superar la barrera intangible de la fría numerística. Por eso, gracias a un científico japonés, podemos decir que Walt Disney murió la semana pasada.
Mira detenidamente el muñeco de la fotografía. Parece decir, “Cómeme, soy de menta”. ¿A que sí?
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