El Museo de la Creación es una enorme y lujosa estructura en Kentucky dedicada a enseñar al mundo la “ciencia de la creación”; esa, digamos, “rama científica”, que interpreta de forma literal lo que está escrito en el Génesis pasando intencionadamente por alto que lo que explica dicho libro va en contra de la antropología, la arqueología, la biología, la zoología, la cosmología, la paleontología y el sentido común. Este museo vendría a ser como un niño valorado en 27 millones de dólares poniéndose un dedo en cada oído y diciendo, “Ña, ña, ña, ¡no te oigo!”
Esto va para los
que, como nosotros, tienen el libro The Devil In Design en un pedestal. Y también para
los que aún no conocen las luciferinas postales de Krampus, pero clickando AQUÍ las van a descubrir ahora mismo. En el video que os ponemos a continuación podéis ver cómo una
panda de colgados con tan buen gusto como malas pulgas se disfrazan de los
demonios lengüilargos y cabrones de Krampus y reparten simpatía y palos
(literalmente, con ramas) entre el vecindario de Silandro (Bolzano, Italia). Más de un niñato temerario se lleva un recuerdo imborrable de la fiesta en
forma de fostión en la cara. ¿Y a santo de qué nos acordamos de esto? Pues es que resulta que el protagonista de la portada de nuestro número navideño es el mismísimo Diablo (una acuarela de Arik Roper alucinante, ya la veréis, ya) y una cosa ha llevado a la otra.
Para nuestro especial Cine, Andy Capper escribió un artículo sobre la escena Nollywood nigerianay prometió subir en YouTube algo del material de esos DVDs que se agenció en un internet café (y restaurante de muslos de pollo) de Liberia. Nos ha llevado un poco de tiempo hacerlo –los discos estaban jodidos– pero al fin os podemos ofrecer una especie de "Grandes Éxitos" de la (esperemos) próxima saga ganadora del Oscar, 666 (Signs of End Time).
La creencia de los africanos en la magia negra y el
ocultismo nunca ha sido un secreto, siempre hemos oído historias sobre
sacrificios de niños y pócimas para contrarrestar hechizos. Ahora la policía
del estado de Kwara, en Nigeria, ha ido un poco más lejos y ha detenido a una
cabra por robar un coche. Un Mazda 323, concretamente. Esto me ha recordado una
historia publicada el año pasado en el Nigerian Tribune, según la cual un gato,
tras ser atropellado por una motocicleta, se transformó en mujer y fue perseguida
por unos criminales que le dieron tal paliza que casi acaban con ella.
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