Si todo el drama y la pena que produce ver cómo Haití ha pasado de ser un país más del tercer mundo bastante jodido a convertirse en un infierno ha sido demasiado para ti esta semana, entonces quizás no deberías ver la GUIA VICE DE LIBERIA este fin de semana. En 2009, Shane Smith y el editor de Vice UK Andy Capper volaron con VBS.TV hasta esta antigua colonia estadounidense que se había convertido en un sumidero saqueado por la guerra civil, para entrevistar a algunos líderes militares con nombres como General Rambo o General Buttnaked. Parece divertido, ¿eh? Pues no lo es.
Pasé casi todo el mes de octubre en Haiti grabando un video para VBS sobre drogas que se usan en los rituales de zombificación vudú. El Montana, un hotel donde una vez comí unos espaguetis carbonara un poco pasados y me quejé porque la tarta estaba "buena pero no estaba TAN buena", ahora no es más que un montón de escombros humeantes sobre los cuerpos de, por lo menos, 200 personas.
¿Sabes qué es el “leblouh”? ¿No? Pues atiende que esto te va a abrir el apetito. El Leblouh es una costumbre de Mauritania que consiste en alimentar a las mujeres a la fuerza hasta que están enormes, hermosotas, preciosas y apetecibles.
Pues sí, Dickie, el
jefe de los Blue Cheer nos ha dejado a los 61 años. Expiró ayer en Alemania, donde fue a vivir hace años siguiendo a una mujer y buscando la calma que en los Estados Unidos no había podido o sabido encontrar. Ya cuando se cancelaron sus
fechas en España hace pocos meses, supimos que el cáncer estaba ganando la batalla, pero no por
prevista la noticia deja de ser muy triste y jodida. Los que lo pudimos ver en
acción en el pasado Roadburn (festival de rock, doom y psicodelia que se hace cada año
en Tilburg, Holanda) siempre nos quedaremos con su actitud eternamente macarra, su carisma taleguero, su voz aguda y chirriante y sus maneras de ligar con las pocas maduritas que había en
la sala. Originaria de San Francisco, Blue Cheer fue, gracias a su devoción por
el castañazo decibélico, una banda pionera del hard
rock, del heavy metal, del stoner rock y de un montón de cosas más que a ellos
les traían al pairo. En el myspace del grupo piden que recemos por él, pero los que, como yo, no vean esta medida muy efectiva nos limitaremos a
escuchar una vez más sus discos y a fantasear con que nosotros también fuimos motoristas de LSD que nos divertíamos atropellando hippies y pisando flores en pleno verano del amor. ¡Adiós
Dickie! ¡Ole tus huevos, Dickie!
Puede que, con toda la histeria de la semana de la moda londinense, cualquier noticia que no estuviera directamente relacionada con el tamaño de las bolsas o pendientes hechos de latas de coca-cola o con la sangre de cachorros de hienas, haya pasado desaparecida. Bueno, ahora que todos los fashionistas han bajado de la nube de farlopa, cócteles gratis y Gareth Pugh, y dejan de acaparar la atención, te contamos algo raro que está pasando en Francia. Una ola de suicidios entre los empleados de una multinacional de telefonía.
Tras enterarnos por la prensa así un pelín de derechas de que el PSOE tendrá
que pagar a la SGAE por cantar el himno de La Internacional Socialista, nos ha apetecido
escucharlo gratis, más que nada por tener la agradable sensación de estarnos
ahorrando entre 90 y 130 euros. Por lo visto, las piezas de creadores que fallecieron antes de
1987 tienen un plazo de protección de 80 años a partir de la muerte del autor, y como Pierre De Geyter estiró la pata en 1932, su obra seguirá "protegida" en nuestro país
hasta comienzos de 2013. Si fuésemos franceses, hoy al salir del trabajo nos
iríamos silbando La Internacional hasta casa y nos habríamos ahorrado 1.000
euros del tirón, que es lo que la SGAE francesa le pidió a una productora porque en una
de sus películas un personaje silbaba el himno de marras durante 7 largos e intolerables segundos. En fin, que buscando un video que nos hiciera levanter el
puño en gesto amenazador, nos hemos topado con el canal
que tiene El profesor Aprendeunpoco en "la red
internáutica del mundo” (como muy bien la llama él). A este tipo, creemos que cubano, en perpetuo
estado de cabreo anticapitalista y dotado de una de las voces más irritantes
que hayamos escuchado, le podemos ver en su despachito, ante un mapamundi, tanto arengando las masas sobre las bondades de Don José Stalin,
como haciéndose un cubo Rubik con los ojos tapados y a ritmo de metal gótico o
vendiendo unas cápsulas cósmicas para combatir la Nueva Gripe. Todo lo que jamás quisiste saber sobre el comunismo y, ni harto de vino, se te hubiera ocurrido preguntar te lo cuenta El Profe.
"Por si no lo sabías, los crematorios que en España se promocionan desde hace años como exponente de modernidad y respeto por los que se van al otro barrio, son altamente contaminantes. En la cremación de una persona se pueden quemar junto con el muerto un montón de cosas, todo un ranking macabro de la insalubridad ambiental..."
Si Glastonbury es, como lo definió en cierta ocasión mi amigo Joe, “un pueblo medieval, pero con más enfermedades”, el FIB podría describirse como “las playas de Dunquerque antes de la retirada de las tropas británicas en la 2ª Guerra Mundial”. Imagino la misma sensación de estar atrapado en un ambiente hostil, sin posibilidad de escapar hasta que el lunes lleguen los aviones de evacuación de Easyjet… Si esto os parece exagerado, tened en cuenta que al menos los soldados no tenian que aguantar a The Killers.
Hace unos días, la vida me pilló caminando por el centro de Oviedo. Desde la estación de autobuses y por una avenida supertriste, me interné en la ciudad y, entre oleadas de señores pijos muy morenos y con el pelo engominado hacia atrás, vi una estatua sin pedestal. La miré de reojo. Era de un tío con traje, retratado mientras caminaba y algo en su cara me hizo mirarla un segundo más de lo normal.
La muerte. No se puede discutir que todos los titulares han sido suyos de mitad de semana para acá. Pero la muerte siempre está ahí, le prestemos atención o no. Ella va a lo suyo. En España murieron el año pasado 384.442 personas, más de mil al día (¡¡chúpate esa, gripe del cerdo!!). Y la gente no se muere y ya está, hay que hacer algo con ellos. Se calcula que el precio medio de un servicio funerario está en torno a los 2.230 euros. Va, multiplica y verás la pasta que mueve todo esto.
El sector funerario es un sector en expansión constante y, en contra de lo que pueda parecer, es especialmente innovador y creativo, nada que ver con el Undertaker de la lucha libre, vamos. Además es un negocio mega estable, como ha declarado un importante empresario del sector, “en épocas de crisis este sector no baja: se mantiene”. Vaya cachondo. Apuesto a que este tío será el alma de las fiestas derrochando humor negro sobre sutrabajo.
Últimos comentarios