El frío jode. Mucho. Te congela el escroto hasta convertirlo en un pétreo pellejo. Te convierte en un cero a la izquierda. Te obliga a consumir alcohol en abundancia y a masturbarte como un mono tití por aquello de autoregular la temperatura corporal. El protagonista de Cursed Mountain (de Deep Silver/Koch Media, para Wii) pasa frío, joder si lo pasa, pero al muy bastardo le trae sin cuidado (ni una gota de alcohol ni una sola gayola en todo el juego), porque lo que le espera en los picos helados del Himalaya hace que una amputación por congelación del prepucio se le antoje un simple juego de niños.
Aunque nos quedamos sin las olimpiadas MADRID DOSMILNUNCA, podemos participar en un campeonato deportivo aún más divertido y menos cansado, ya que al terminar no te duelen los pies. Este campeonato es más económico que nuestras anheladas olimpiadas, ya que no se necesita demoler ningún poblado chabolista para construir una hermosa Villa Olímpica, basta con una pequeña sala. Estas olimpiadas del amor propio se celebran en San Francisco todos los años y se llaman Masturbate-A-thon. Por el nombre ya sabemos que no se trata de un torneo de ajedrez. Se trata de ver quién aguanta más dándole a la zambomba sin que se le caiga la piel a tiras. El ganador de este año es un japonés llamado Masanobu Sato que ya ganó el año pasado.No sé tú, pero yo quiero saber CÓMO pudo batir el récord. Sólo saberlo, no quiero verlo.
Nos hemos topado con este juego hará una media hora pero sentimos que ya hemos malgastado en él unas cuantas horas de nuestras vidas. El tema es que te dan una foto de una persona junto a su edad, raza y algún dato adicional y tú tienes que adivinar quién tiene el VIH y quién no. Suponemos que el quid de la cuestión es recordarnos que no se puede juzgar un libro por su cubierta, pero te sorprenderás de las veces que concuerdan. Ya sólo ver las fotos es bastante jodido, más que nada porque la mayoría parecen sacados del cásting del musical Rent, pero es que parece que los que tienen algo que decir siempre son los positivos, en plan "quiero ser abogado", "mi gran influencia es mi hermano, él es todo lo que yo desearía ser" o "mi máxima inspiración para afrontar la vida es Ana Frank". La única putada del juego es que no hay un marcador que te diga los puntos que llevas, porque os aseguro que atravieso una racha de aciertos de unas 30 personas. Bueno, eso y el SIDA.
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