Trabajo en el departamento literario de una editorial. Es decir, trabajo con literatura. Supongo que sentirás cómo la envidia te corroe al pensar que vivo en un mundo de champán, sexo sin condón, fiestas con Ray Loriga y textos inéditos de Muñoz Molina pero me gustaría que supieras que me paso los días en un triste despacho con una ventana que da a un patio interior leyendo manuscritos de libros de autoayuda.
Con suerte, 2010 marcará el fin de la década en la que los metrosexuales proclamaron a Virginia Woolf su escritora preferida sólo porque era lesbiana y se había suicidado. Aquí en cambio, tenemos varias autoras que resultan ser mujeres y escriben sobre el hecho de ser mujer sin que el texto sea una mezcla entre Sexo en Nueva York o una novela de Danielle Steel, que a las post-adolescentes que trabajan de teleoperadoras 'les encantan.'
Hace dos semanas este tio nos llamó a las 6 de la madrugada gritando que estaba fuera de la oficina y que quería escribir un artículo sobre 'música que se autodestruye'. Luego soltó un 'Sé qué tenéis cerveza allí dentro. VENID A ABRIRME', y colgó. Cuando no está ejerciendo de gillipollas por Barcelona, inventa personajes reprehensibles que populan sus relatos cortos y amargos como los dos que vienen abajo.
También mantiene un blog literario, informado e irreverente con el titulo Mondo Nuclear.
Julio Fuertes Tarín (Cheste, Valencia, 1989) es un joven apuesto y alocado que sólo se dedica a escribir, leer, aporrear la guitarra y beber bourbon a palo seco. Tiene mucho talento para la escritura y su relato "Una deslumbrante muestra de esplendor heterogéneo" ha ganado la última edición del Premio Booket de Jóvenes Talentos, un jugoso premio de Planeta que es a lo máximo que puede aspirar un joven escritor del siglo XXI. Este chaval es tan majo que nos ha cedido un relato inédito, que se encuentra, ¡quien lo diria!, abajo.
En muchos países de este mundo tan salvajemente cabrón en el que vivimos se encuentra VICE. Y en aproximadamente 2/3 de éstos se publicó el pasado mes un número dedicado a la literatura. Nosotros, por desgracia, no hemos podido sacarlo este año, pero aquí iremos subiendo cosas escritas con palabras que nos hacen vibrar con emoción. Para empezar, tenemos un relato de Elisa Fuenzalida. Así que, damas y caballeros, dad la bienvenida a nuestro inexistente número de ficción...
Ser diseñador gráfico en España es el chiste más gracioso de toda la década, la que acaba de terminar. Sólo pensar en las miles de personas (chicos, en su mayoría) que han elegido gastar cinco años de su vida en una carrera “creativa pero profesional” para acabar en la cola del paro hace que me mee de la risa. Espero que ahora el trabajo llegue a ilustradores de verdad. Como José Tomas.
La última vez que vi en persona a Servando Rocha estaba batallando a
codazo limpio para llegar a las primeras filas del concierto de Neil Young en
Primavera Sound. “¡Es un guerrero!”, nos dijo. La siguiente noticia que tuvimos
de él fue un sobre que nos mandó con la segunda edición de este libro de
“Textos, declaraciones y arte de la banda más peligrosa del Reino Unido”. El subtítulo se
refiere a Crass y a Penny Rimbaud, por cierto, y el librito lo edita La
Felguera Ediciones. En fin, que devoré el libro en cinco viajes de
metro, luego creí haberlo perdido en casa de alguien que era mejor no volver a
ver, y hoy, meses después, lo encontrado sepultado bajo 20 capas de facturas y revistas. Lo
siento. Intentaré subsanar mi error. Lo que sigue a continuación son unos
cuantos fragmentos del libro. Espero que os empuje a unos cuantos agenciaros
esta preciosa cápsula del tiempo, y así redescubrir la banda punk más antipunk
de la historia.
A principios de la década de los '90, Stephan Harbort, un joven estudiante de policía, se percató del importante vacío que existía en relación a la investigación alemana de asesinatos en serie. Desde entonces trabaja descubriendo los enigmas de los asesinos y homicidas más perturbados del país germano.
¿Crees que con buenas vibraciones se pueden hacer levitar edificios y, de paso, acabar con el sistema? ¿Crees que Richie Havens es mejor que los MC5? ¿Gritas partes de Howl de Allen Ginsberg en el momento justo de correrte? Claro que no, porque ni tú ni tus padres se acuerdan ya de los 60. Pero nuestro amigo Nando Watergate sí se acuerda, e incluso nos quiere recomendar un libro al respecto.
El AK-47 es como las gafas Ray-Ban: están por todas partes.
Con la diferencia, eso sí, de que las gafas, por muy cool que sean, nunca han
sido plasmadas en medio de media docena de banderas de países del tercer mundo
(Mozambique, Zimbabwe, Timor Oriental, por ejemplo) y en infinidad de
logos/escudos/símbolos de grupos armados, guerrillas o ejércitos de integristas
dispuestos a hacer la Yihad (como Hezbolá).
Durante 50 años el AK-47 ha estado omnipresente en todos los rincones
del mundo por dos motivos: es bueno y barato. Pero tiene muchas más cualidades,
por decirlo así: es una máquina dura, fiable (dispara perfectamente aunque esté
llena de barro), barata de fabricar y de reponer, fácilmente manejable por un
niño (y, de hecho, ellos son quienes mayoritariamente la empuñan en docenas de
guerras en África con dedicación y entrega). Según el fantástico libro de Larry
Kahaner, este fusil de asalto ha llegado a cambiar los hábitos de las
sociedades basadas en el pastoreo al incrementar la potencia de fuego de las
tribus nómadas africanas, de las pequeñas aldeas nicaragüenses, de los cárteles
de la droga salvadoreños… y todos parecen estar contentísimos.
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