El Museo de la Creación es una enorme y lujosa estructura en Kentucky dedicada a enseñar al mundo la “ciencia de la creación”; esa, digamos, “rama científica”, que interpreta de forma literal lo que está escrito en el Génesis pasando intencionadamente por alto que lo que explica dicho libro va en contra de la antropología, la arqueología, la biología, la zoología, la cosmología, la paleontología y el sentido común. Este museo vendría a ser como un niño valorado en 27 millones de dólares poniéndose un dedo en cada oído y diciendo, “Ña, ña, ña, ¡no te oigo!”
Podría parecer que la gente que se toma en serio el creacionismo no es más que una panda de raros y de idiotas que odian a los monos, pero yo me di cuenta de que Dennis Quaid y Bill Paxton no eran la misma persona hace sólo tres días (en serio, estoy flipando; me siento como si me acabara de tomar la píldora roja). Por tanto, ¿quién soy yo para juzgar?
De camino al museo pasas por delante de ese signo. No hace falta ser un hacha con el inglés para ver que admite más de un chiste verde. Imagínate cuántos coches llenos de familias cristianas deben pasar cada día por aquí sin hacer ni una broma al respecto.
Una vez pagas la entrada (22 dólares, ¡la madre que los parió!), puedes esta joya: un modelo de una niña (que se parece MUCHO a una joven Tracy Emin) relajada en un arroyo con sus adorables amigos animales.
Además de DESTRUIR el mito de que seres humanos, dinosaurios y ardillas nunca coexistieron, también hace añicos otras dos mentiras propagadas por esos malditos liberales de izquierdas: que los velocirraptores eran carnívoros y que el poliéster se inventó en los años 30.
Por desgracia, a partir de ahí las cosas empeoraron. El museo estaba abarrotado (me imagino que siempre lo está), y para atravesar una sala te tirabas una hora. Una vez pasas la fase “¡Ja, ja, este sitio es una tontería!”, no te queda mucho por ver. Sólo un montón de animales robóticos de pacotilla y placas con mucha palabrería. Pasé de largo de casi todo.
¡ASÍ SE HABLA!
Esto se parece un poco a las paredes de mi habitación.
Éste es un buen ejemplo de la ambigüedad con la que el museo presenta los hechos. Fijáos donde dice “los esfuerzos para destruir la palabra de Dios han encontrado una resistencia similar en toda la historia”. Esto..., ¿qué? Supongo que Dios no estaba prestando atención cuando, en octavo curso, alguien regaló una Biblia a todos los niños góticos de mi escuela.
Ajá, esto es divertido: explica por qué el incesto no estaba mal visto en los viejos tiempos.
Los codos de esta mujer muestran por qué ya no está bien visto.
¡HOSTIA PUTA, por fin algo con lo que me puedo identificar!
Esta instalación da a entender que a las personas ancianas y religiosas les intimida la cultura juvenil.
¡Alerta de metáfora confusa! Esto es una bola de demolición con el rótulo “millones de años”. En la foto no se aprecia, pero acaba de demoler una iglesia. He pensando en ello cerca de diez minutos y sigo sin tener ni idea de lo que trata de decir. ¿Alguna idea?
Para los que no se encuentren familiarizados con la Biblia: este tipo era un VERDADERO CAPULLO.
¡MISTERIO RESUELTO! Adán tenía ombligo. Pero, sin embargo, no tenía polla... ¡Extraño!
¡Lascivia!
No estoy seguro de lo que está pasando aquí. Aunque es bastante brutal.
Parece que a Patti Smith tampoco le entusiasma.
Humor creacionista. ¿Lo pilláis?
¡Y más! ¡Jo, jo! ¡Muy bueno éste!
En caso de que os lo estuviérais preguntando, la razón por la que hay diferentes razas es que, debido a un defecto de nacimiento, la piel de la gente negra se decoloró. ¿Véis la foto de la pareja negra con un bebé blanco? He ahí la prueba.
¡AY, HOLA, BONITO! Estaba demasiado cautivado por este chiquitín para prestar atención a eso que decían de que era la prueba de que la teoría de la evolución es falsa. Algo así como: “Si Dios no existe, ¿por qué tiene rayas? Vale, lo que vosotros digáis. Pero bueno, ¿habéis visto qué carita?
La última parte era la que hablaba de los dinosaurios. Había estado esperando ansiosamente este momento, pero la información era tan vaga y abrumadora que me marché tan poco iluminado como había entrado. Contaban algo referente a Dios poniéndonos a prueba y gente intentando matar dragones y “¿cuándo fue la última vez que enterraste a un familiar muerto con un cocodrilo?”. Joder, pues ya ni me acuerdo.
Todo fue bastante agradable, de aquella manera. Como entrar en un carísimo modelo de cómo sería un museo si la ciencia no se hubiera inventado. Algo parecido a esa mierda de película de Ricky Gervais en la que nadie ha inventado todavía las mentiras. Eso sí, desearía no haber pagado 22 dólares.
TRADUCCIÓN: JANIRE M. CABRERA
Sindicar este sitio (XML)
Qué asco.
Publicado por: Tron | 18/02/10 en 19:13
ufffff.... un sitio perfecto para NO ir nunca ....*
Publicado por: lalalalalalala* | 19/02/10 en 15:28
¿Dónde está el Inner Circle cuando se le necesita?
Publicado por: gafaslocas | 23/02/10 en 12:58