"Englishman in New York" de Sting es seguramente la peor canción que se ha grabado nunca. La verdad es que habla de Quentin Crisp, que molaba bastante, pero cada vez que escucho ese reggae de pega quiero llenar mis orejas de gusanos y cosérmelas para que puedan devorarme el cerebro desde dentro. Lo que realmente pienso de esa canción es que Sting se equivocó. Lo peor de ser extranjero en Nueva York no es que no haya té. Lo peor de Nueva York es que esta ciudad es una mentira de las gordas.
Nueva York miente más que Francisco Camps o Jim Carrey en la película ésa que hizo cuando aún era un tío divertido. Miente a través de sus grandes rascacielos. ¿Acaso se cree que te va a gustar sólo por tener la mejor pizza del mundo y las calles llenas de chicas monas con falditas de franela a las que no les importa hablarte mientras haces cola para comprar esa pizza increíble? Bueno, os diré una cosa: a la mierda Nueva York. He aquí mis razones.
1. Cruzar la calle como un loco
Desde pequeño, me enseñaron que bastaba con sólo asomar el dedo gordo del pie por el bordillo de la acera cuando el semáforo está en DON'T WALK para que unos polis gordos te golpearan hasta el borde del ingreso en la UCI, antes de arrastrarte a una fría y húmeda celda en Harlem. Pues no es el caso. Aquí la gente corre SIEMPRE entre un tráfico que tiene más de circuito de Fórmula 1 que de otra cosa, a menudo ante las gafas de la pasma, y lo hacen en un abrir y cerrar de ojos. Y no he visto a ningún poli comiendo donuts ni requisando coches.
2. La prohibición de fumar
En la ducha de mi amigo hay un bote de champú de marca PRO-B5. Una mañana de resaca aún iba bastante ciego y leí PRO-BS. Me reí solo gracias a mi incomprensible humor inglés, "PRO-BULLSHIT!", antes de mear con estilo por el desagüe. Y es que PRO-BS es como denomino a la idea de que fumar en los bares llevará a un montón de nuevos yuppies a colgarte de una farola, enfurismados por el efecto pernicioso que puede ejercer el humo de tu cigarro en sus posibilidades de concebir un parásito con forma de bebé en algún momento de su vida ("si es que gano dinero cuando tenga 35 años"). Resulta bastante irónico que en la ciudad responsable de convertir al resto del mundo en fascistas histéricos antitabaco, se pueda fumar en los bares después de 5 vodkas con limón, sin que nadie proteste. ¿Por qué una política internacional tan hipócrita? ¿Por qué nos venden que cuanto más prohibicionistas, más civilizados seremos? La única explicación que se me ocurre es que como nadie respeta la prohibición, fumar vuelve a molar. Me desesfuckingspero.
3. Brooklyn
Brooklyn es tan peligroso e inestable como un castillo hinchable. Todo casitas de las afueras muy cucas con banderas de Estados Unidos colgando de las ventanas. No cabe la menor duda de que sólo las superan los hipsters universitarios de Wisconsin –las calles de Brooklyn parecen el puto Wisconsin, pero con más faldas de franela. Ah, y otra cosa: caminar por Bedford Avenue es como estar en el Disneyland de los malditos modernos de mierda. Si no fuera por eso, te sentirías como en un parque temático donde se puede conocer a chicas bonitas, arrancarlas de los brazos de su padre y follártelas en seco bajo Thunder Mountain. Bueno, no hay ningún Thunder Mountain en Williamsburg. Sólo un Beacons Closet.
LEGAL ALIEN
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Bueno, un poco decepcionante, esa intro con el rollo de Sting prometía pero me temo que se queda pobretón y demasiado subjetivo el resto del artículo, una pena. New York ilove you but you´re bringing me donw.
Publicado por: Prete Juan | 11/11/09 en 10:31