Sí, nosotros también creemos que éste es el peor disfraz de Halloween de la historia. ¿Y tú qué? Quizá ya tienes preparado tu disfraz de Idi Amin,
Slobodan Milosevic o Ana Botella, y así no tendrás que malgastar la noche anterior
creando un disfraz de Bin Laden usando dos trapos sucios de la cocina y tus
únicas sábanas como hiciste el año pasado (por cierto, ¿qué hace aún la gente disfrazándose
de Bin Laden? Todo eso pasó hace casi una década y él ganó).La cuestión es que tenemos dos recomendaciones para estas fechas. Si estás por Madrid, puedes ir perfectamente al concierto de Tom Brousseau que nuestros
amigos de playgroundmag organizan en Madrid este viernes 30. Visto de lejos, Tom parece más feo que
Spike Jonze, y pese a que toca la guitarra acústica y canta en plan country
sus canciones nos convencen. No como el asqueroso de Josh Rouse. Más
información AQUÍ.
La otra sugerencia es el Halloween punk rock y estraperlista de la sala Estraperlo Club del Ritme, de Badalona (BCN) este sábado 31. El menú musical estará compuesto por Fuckin Braineaters (algo así como los Misfits catalanes, con gente de
Cinder, The Bite y Fix Me haciendo el cabra), el hardcore metálico e hipervitaminado de Anal Hard y el punk rock de las Lizards (¿las The Donnas barcelonesas?). La fiesta durará hasta las 6 de la mañana.
Those Darlins son tres señoritas de Tennessee que hacen una mezcla de
rock garajero y country feliciano que encajaría perfectamente en cualquier
estantería entre los discos de The Black Lips, Heavy Trash y King Khan and the
Shrines (sí, barriendo pa' casa, ¿pasa algo?). La banda está formada por Kelley Darlin, Jessi Darlin y Nikki Darlin y
su álbum de debut es como un chorrazo de aire fresco en la cara. Y sin más pretensión que la de pasarlo teta.
Aquellos de vosotros que tuvisteis la suerte, la oportunidad y el acierto de venir a nuestras oficinas a ver la Exposición Fotográfica De Un Día que montamos coincidiendo con la edición del Photo Issue 2009 ya pudisteis ver un par de fotos de la serie "Desnudas, sin tatuajes", de Angela Boatwright. A continuación os ofrecemos la serie completa, para deleite de aquellos y aquellas (nos consta) que os dedicáis a contar el número de pezones que aparecen en cada número de la revista. En cuanto a la realización de las fotos en sí, os diremos que hasta que no se lo propuso, Angela no se dio cuenta de lo realmente difícil que es hoy en día encontrar amigas cuya piel no haya sido mancillada por un tatuador de lóbulos colgantes.
¿Te imaginas que cuando este país comenzó a despertarse tras 40 años de
dictadura alguien se hubiera puesto a fotografiar a la nueva generación de
jóvenes que comenzaban a vivir, salir, beber y fumar?¿Y
que hubiera estado haciéndolo durante los siguientes 30 años? Piensa en todos
los cambios que ha habido desde entonces. ¿Te acuerdas de cómo iba vestido tu
hermano mayor en los 80? ¿O de ti en los 90? Me apuesto lo que quieras a que lo
que recuerdas es una versión superlight de la realidad.
Pues bueno, tal y como mi barata introducción de gastada estrategia
publicitaria te ha sugerido ya, ese fotógrafo existe, se llama Miguel Trillo y
tienes que saber que recientemente se ha inaugurado “Identidades”, una retrospectiva
de su obra en la Sala de Exposiciones
Canal de Isabel II de Madrid que puede visitarse hasta el 15 de noviembre.
En el verano de 1976, me pidieron que hiciera unas fotos para la edición
navideña de la Vogue francesa. Roman Polanski, Nastassja Kinski y yo nos
encontramos en la República de las Seychelles, uno de los lugares más hermosos
en los que he estado. Muy pocos sitios son exactamente como piensas que son
antes de visitarlos. Nueva York es uno de ellos, y las Seychelles, otro. En ese
tiempo, el lugar era virgen. Apenas había comunicación con el continente, ya
que el teléfono del bar del hotel casi nunca funcionaba. Todo era tan casual
que no había ni que vestirse. Todo el tiempo estuvimos en traje de baño y
playera. No había un solo turista en kilómetros y kilómetros de arenas blancas.
Para la cena, los pescadores locales nos traían algo del botín del día.
Nuestras cabañas no tenían ni puertas ni ventanas. Era otro estilo de vida.
Hay mujeres que utilizan su tubería abdominal para
ganarse 90.000 euros ayudando a una pareja a tener un bebé. Hay mujeres que
usan la vagina para ganarse 90.000 dólares follándose a otras mujeres en una
peli porno. Si somos realistas, ninguno de estos dos escenarios es lo normal, y
ambos son igual de extraños y sucios; sin embargo, el primero implica
inyectarse hormonas durante meses, mientras que el otro sólo implica aguantar a
unas perras lesbianas durante unas horas. Como soy una persona con poco dinero y aún menos inhibiciones respecto al sexo, elegí el camino rápido.
En los últimos días, Internet se ha inundado de la última ola de "joder, en Japón están más pirados de lo que pensaba". Esta vez, todo el mundo parece estar escandalizado por culpa de Panic Face King, un programa japonés en el que un concursante observa como todo el mundo a su alrededor sufre una violenta emboscada. Por ejemplo, el concursante puede estar haciendo cola en el banco cuando irrumpe un grupo de ladrones enmascarados empuñando pistolas y exigiendo el dinero de la caja fuerte. El atraco se tuerce y de repente todo el mundo, excepto el pobre mártir al que le gastan la bromita, está muerto. Llamadme loco, tiquismiquis, alarmista o lo que queráis, pero yo diría que este tipo de situaciones pueden provocar un daño psicológico irreparable –por lo menos en un occidental, que es lo que yo más conozco. Es decir, con mucha suerte quizá no tengas que someterte a una larga y dura terapia para superar un suceso como éste. A menos que, claro está, tan terrible experiencia no te afecte para nada. Para ser sincero, cuando veo programas basura como Panic Face KIng me reafirmo en la idea de que "los japoneses no son humanos al uso". Vamos, que han evolucionado de forma diferente a los demás. Si no, ¿cómo se explica la existencia de un programa diseñado para que las personas se rían de la cara de pánico de otra criatura humana? Estoy abierto a otras explicaciones, pero esta seguirá siendo mi teoría hasta que encuentre una mejor. Ved el vídeo, y me decís cuál es la vuestra.
A ver, muy vestidas no van, pero seguramente por eso esta editorial de moda nos ha alegrado la mañana y esperamos que tenga un efecto similar en vosotros. Las fotos son de Harley Weir. Del estilismo se encargó Aldene Johnson. Y las modelos... las modelos tienen nombres como muy de película erótica clasificada "S", dicho sea desde el más solemne respeto y el amor por las cosas bonitas de la vida: Pernilla, Rosanne y Sam. Hala, a pasear por el bosque.
Ingrid Junker es una romántica sin esperanza que un día aciago se enfrentó a la situación inevitable de toda persona enamorada: un corazón roto. Sólo que, en vez de llorar, abandonarse a la bebida o autocompadecerse, encontró el Broken Hearts Club (el Club de los Corazones Rotos). Así, los locos enamorados a los que nos han roto el corazón tenemos un sitio donde ir en vez de llorar a moco tendido por las noches. Es como el dicho, "no hay lluvia que no escampe": la miseria de Ingrid se ha convertido en una de las mejores fiestas que hayan existido en Berlín desde finales de la década de los 30. Lleva años poniendo una sonrisa en la cara de la gente.
SI QUIERES SABER MÁS DE INGRID JUNKER Y EL BROKEN HEARTS CLUB, VE A CLOSE UP! EN VBS.TV
Ah, y si por casualidades de la vida esta noche estás en Berlín, triste y melancólico, deberías ir a la fiesta inspirada en Nochevieja (aún falta, ya, pero hay gente que no sabe esperar) del Broken Hearts Club en Balhaus en Chausseestr, 102. Empieza a las 22:00 y acaba muy tarde.
Como un volcán, nuestro colega Pablo de Discos Humeantes puede estar inactivo durante años antes de entrar en erupción sin previo aviso y eyacular sus recomendaciones musicales sobre la blogosfera. Esta semana las piedras ardientes de su vómito volcánico nos llegan de la mano del grupo de Brooklyn Drunkdriver. Pedazo de rock, pesado y elemental como el mismísimo centro de la tierra.
Últimos comentarios