Si Glastonbury es, como lo definió en cierta ocasión mi amigo Joe, “un pueblo medieval, pero con más enfermedades”, el FIB podría describirse como “las playas de Dunquerque antes de la retirada de las tropas británicas en la 2ª Guerra Mundial”. Imagino la misma sensación de estar atrapado en un ambiente hostil, sin posibilidad de escapar hasta que el lunes lleguen los aviones de evacuación de Easyjet… Si esto os parece exagerado, tened en cuenta que al menos los soldados no tenian que aguantar a The Killers.
He aquí una razón más para sentirse mal la mañana después de emborracharte: no sólo estuviste generando rencores de los que no te acordarás hasta que sea por la tarde, también estuviste arruinando el futuro de los niños, por no hablar de que te bebiste el mismo futuro del planeta. La cerveza es una asesina del clima.
Imbécil y Desnudo (Ed. Leteo), de Rubén Lardín, es el libro que más nos ha tonificado el intelecto desde hace más tiempo del que queremos recordar. Y ojo, que más de uno hemos leído, ¿eh? Responsable de la sección de crítica literaria de nuestra revista, amén de firmante y sonante de una estupenda biografía de Sam Peckinpah, de varios libros más dedicados al cine fantástico y de una larga ristra de artículos escritos a degüello que han ido apareciendo desperdigados en distintos medios, Rubén cruza en Imbécil y Desnudola frontera entre lo virtual y lo tangible, entre el blog cibernáutico y el volumen en papel, y narra su (casi) día a día sin que el formato diario, tan manido, resulte en ningún momento ni ombligocentrista ni redundante. A estos que lo son, al menos, no se lo ha parecido… Lo que sí nos ha parecido es que una entrevista con este hombre era obligatoria y ya tardaba; que las posibles acusaciones de nepotismo por el hecho de ser Rubén colega nos la repampinflaban, y que la cosa se tenía que desarrollar como se desarrollaban antes las cosas: de frente y a bocajarro. Ante ustedes, la descojonación.
La idea de que
haya alguien ahí diseñado especialmente para ti es una idea hermosa. Lo único
que tienes que hacer es encontrar a tu media naranja y la vida será
maravillosa. De hecho ya lo es aunque la única razón por la que ienes un
trabajo de mierda y un crío bastante feo es porque todavía no has conocido a
esa persona pero cuando lo hagas todo será genial. Desayunarás arcoiris y te
pasearás sobre una aspiradora hecha de orgasmos y podrás dejar tu trabajo de
mierda porque puedes mantenerte sólo con tu felicidad. Incluso tu crío feo se
transformará en una hermosa cosa de piel. Lo único que tienes que hacer es
salir a la calle y encontrar a esa persona especial en algún lado. Pero ¿cómo?
No tenemos ni puta idea así que nos pusimos en contacto con un experto en
encontrar a personas: Stephen Ryan, jefe de la asociación de personas
desaparecidas Nova Scotia.
El pintor
Daniel Lezama es una especie de rebelde en el mundo del arte mexicano. Hay
quien lo odia, hay quien lo idolatra y no falta aquel curador mamón que le niega
el saludo, pero todos lo conocen, todos tienen una opinión de él. Básicamente,
el punto central es que Daniel juega con la historia de México de manera
absolutamente libre, sin respetar posturas ni seguir el discurso oficial que el
pais da de personajes históricos como Don Benito Juárez y todos sus
amigos. Daniel juega con todos estos elementos y, simplemente, se divierte como artista.
Si un cómic es desterrado de la editorial que lo vio nacer porque los jefazos no pueden dormir tranquilos por la noche sabiendo que están publicando material “altamente ofensivo para el lector”, vale la pena echarle un vistazo. Si encima su creador es Garth Ennis, el irlandés que en los 90 pegó a la industria una patada en los innombrables con El Predicador, la irreverencia y el humor negro están garantizados.
A pesar de todas las molestas diferencias entre los países de la gloriosa Unión Europea (obsesion con la mayonesa, cortes del pelo infames, el peligro de saludar a una desconocida con un beso delante de su novio...), hay una cosa que los une. En todo el mundo los policías son unos capullos. Pero resulta que en Alemania son unos capullos con memoria de elefante.
Rambo, también apodado Sodom, es un tipo de Guipuzkoa (Euskadi) muy conocido en el underground punk, metal y squatter vasco que toca el bajo en el grupo de grindcore Iron Batasuna y tiene una curiosa afición que podríamos situar a medio camino entre la escatofilia, el activismo social y… ¿el arte? Cuando sus entrañas le apremian a aliviarse, no duda en satisfacer sus necesidades en el primer espacio abierto que le pille a mano, bien sea en un idílico paraje al aire libre o la mansión de algún preboste local.
Escribimos acerca de Pocahaunted hace un tiempo, pero desde entonces han pasado de sonar como si Alexander Tucker se hubiera transmutado en dos chicas monas a ser un cuarteto aullante, pulsante y sexy que rescata el folk estilo libre de su ghetto de barbudos y encima te hace bailar. En su concierto del jueves pasado en Madrid oí al menos a dos personas decir que era el mejor concierto que habían visto en todo el año. Y si, fue bien. Ah y también nos han pasado una tema grabado en esta gira. A que son lindas?
Con el calor que hace, pensar en los gruesos jerseys que tenemos en el armario es contraproducente. La única posibilidad de utilizarlos que les vemos en pleno verano es ponerlos bajo el grifo, empaparlos de agua fría y pasárnoslos suavemente por las axilas y la entrepierna. Aunque claro; nadie en Vice, que sepamos, es fetichista de la lana. ¿Os imagináis tener que embutiros en un traje de lana de cuerpo entero para poneros cachondos? Pues eso. Según afirma un grupo de noticias online francés hecho por y para este tipo de personas, “La inigualable sensualidad de la lana aporta un toque de suavidad a este mundo brutal”. ¿No se habrán equivocado y se estarán refiriendo a la seda? Porque la última vez que uno de nosotros se puso una prenda de lana encima de la piel, su tacto le pareció “tan suave como el de una barba de tres días rascándote la parte interior del párpado”. Bueno, tanto da; si hay alguien entre los lectores de este blog al que le molen estos rollos, que sepa que no está solo en este ‘mundo brutal’: hay más gente que se pone zopenca poniéndose el suéter que con tanto cariño les tejió su abuela.
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