¡Cosmopolitas del mundo! Dejad por un momento de actualizar el fotolog y atended, por favor, que Juanjo Sáez os recomienda esta novela gráfica. A los que odiéis con toda vuestra alma al vividor del cuento de marras, os pido amablemente que sigáis leyendo ya que My Brain Is Hanging Upside Down tiene muchas papeletas de ser también de vuestro agrado.
Tras publicar esta inmensa –tanto por extensión como por calidad– obra, David Heatley fue catapultado al olimpo pop de la nueva ola de autores independientes americanos. Estatus ganado a pulso a base de constancia y meterle cojones, muchos cojones a la hora de narrar sus entrañables historias autobiográficas.
La primera parte del libro trata básicamente sobre sexo y, más de refilón, sobre el amor. Campamentos de verano, fiestas universitarias, cámpings, apartamentos de los colegas… Cualquier escenario es bueno para que un jovenzuelo Heatley pille cacho como un campeón. Los diálogos pre y post coito son hilarantes, tan reales como bizarros. Estas páginas también están salpicadas de fracasos amorosos, cartas de amor que dan vergüenza ajena, orgías, tríos, teen angst y confusión a raudales.
El segundo capítulo es aún más curioso, ya que trata sobre la relación del autor con la cultura afroamericana. Aparte de la omnipresente comparación de tamaños de pene con los chicos negros del barrio, encontramos entrañables relatos de amistad, mucho hip hop noventero y varios matones de patio de instituto que tanto venden hierba como arreglan una bicicleta. Además, el joven protagonista descubre qué se esconde detrás del concepto de limpiarle la alfombra a una mujer negra.
Los dos tramos siguientes están centrados en la familia de Heatley y la carga de surrealismo urbano y cachondeo se va aligerando para dejar sitio a diversas estampas de familia disfuncional que pueden sumergir al lector en los mundos de la bajuna.
Una vez finalizada la lectura sientes que David Heatley es un colega más con el que te has echado unas risas hablando de temas bastante chungos. Desnudar su alma al público con tanta gracia le he valido hacer colaboraciones para The New Yorker y The New York Times.
Publica Norma Editorial
XAVI PRAT
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Aunque el seños Sáez sea odioso hay que reconocer que este tebeo garantiza unas buenas risas.
Publicado por: jefazo | 23/07/09 en 10:33
el fotolog ya no esta de moda; ahora lo que se lleva es el tuenti
Publicado por: Miss Carousel | 23/07/09 en 10:34