Olvídate del fútbol y la agricultura masiva. Todo el mundo sabe que lo que más exporta Brasil al resto del mundo son las mujeres guapas. Un mundo afortunado, ¿verdad? Bueno, según las amables personas de Apramp (Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituída) en 2008 había en España más prostitutas de Brasil que de cualquier otro país latinoamericano. ¿Acaso piensas que esas chicas con esa piel y trenzas perfectas eran de Nigeria? No, no, no. Son del país de la bossanova y del biocombustible.
Apramp está haciendo un esfuerzo de la hostia por ayudar a estas chicas a través de programas de gran alcance, asesoramiento y un tipo de cursos de reeducación que a ti te parecerían de coña pero que tienen un valor incalculable si su vida profesional se ha consistido en abrirte de piernas y meterte cocaína. También nos han puesto en contacto con una de las chicas que se ha beneficiado de su ayuda y la historia que nos cuenta aquí es la mar de deprimente.
Soy Rose Maura de Souza, mi seudónimo es
SOL, tengo 35 años y soy brasileña, del estado de Mato Grosso , un pequeño pueblo llamado Rosario Oeste.
Cuéntame algo de tu pueblo, ¿cómo fue
tu infancia?
Pues vengo de una familia humilde y
pobre, en mi casa éramos seis personas. Mi infancia… soy la mayor de mi casa,
fui a estudiar a la facultad hasta segundo año, empecé a trabajar en una tienda
de ropa… con 17 años me fui a vivir con mi pareja, un desastre de matrimonio.
Vivimos juntos durante 9 años y en ese tiempo me maltrató, así que me separé y
salí de casa con mi hijo pequeño de 5 años en mis brazos.
Entonces aparecío
una
prima que estaba viviendo en España, estaba de vacaciones en Brasil y me invitó
a conocer España con ella. Se
ofreció a pagarme el billete de avión y darme dinero para que pudiera pasar en
el aeropuerto.
También me dijo que no me preocupara, que
ella ya me tenía un empleo como empleada doméstica, tendría un buen sueldo y en
dos meses podría pagarle todo.
Decía que el sueldo sería de 1.200 euros,
muy bueno. Hice planes para estar un año en España y volver a Brasil.
Suena bastante bien, cobrarías
más dinero que muchas personas que conozco. ¿Cuánto tiempo pasó desde que
llegaste a España y empezaste a trabajar como prostituta?
Al llegar al piso, una habitación
alquilada que compartía con ella, me contó que no había trabajo. Desesperada,
salí a buscar trabajo pero no conocía a nadie. Acudí a varias iglesias, no me
lo podía creer pero pensé, “yo puedo encontrar trabajo como empleada
doméstica”. Estaba desesperada porque no sabía hablar castellano y no me
aceptaron en ningún trabajo por ser joven y estar sola. Llevaba ya dos meses
desesperada, mi prima me presionaba y mi familia me pedía dinero, para mi hijo
y para pagar mis deudas así que como no tenía salida, empecé a ejercer.
¿Y eso se arreglo tus problemas de
dinero?
Bueno, tenía solo un día libre pero tenía
que pagar diariamente 30 euros [al dueño del piso en el que me meti], sólo comía una
vez al día y me obligaron a consumir alcohol y drogas. El dinero de los tres
primeros meses fue para pagar la deuda que tenía con mi prima y enviarle algo a
mi hijo. A los cuatro meses
alquilé una habitación para mí sola, aunque ya no tenía que pagar la deuda del
billete de avión, seguí enviando a Brasil y no me sobraba dinero porque tenía
que mantenerme, siempre con la mejor ropa, maquillaje y perfume.
¿Los clientes te hacían regalos?
Sí, me regalaban cosas pero no era
suficiente, ya que también tenía que pagar el consumo de las drogas.
Cocaína, ¿verdad?
A ver, la droga que más se consume es la
cocaína y la marihuana. Los encargados y los dueños no te dan la opción de
poder decidir si quieres consumir o no, te obligan a consumir ya que la mayoría
de los clientes van drogados. También he trabajado en pisos en los que se vende
droga desde allí .
Me interesa el tema de los pisos. ¿Seguías
en el mismo piso o te trasladaban?
Pues existen pisos denominados pisos de
“plaza” en los que tan solo te permiten estar un plazo de 21 días y una vez
finalizada la plaza te trasladan a otro piso parecido, bien en la misma ciudad
o en otras provincias. Generalmente son pisos del mismo propietario o bien
contactan con otras agencias para trabajar de forma conjunta. El motivo de
estar en un corto periodo (21días), es para ofrecer al cliente carne fresca, de
otro modo siempre serían atendidos por las mismas mujeres, se cansarían y
dejarían de frecuentar los pisos.
Y tú, ¿qué hacias para descansar?
En el ejercicio de la prostitución no hay
distracciones, estás tan metida y no tienes salida así que los pensamientos y
planes que tenía hechos para el
futuro, desde España, se
quedaron difusos y en el olvido. Eran tantas las horas al día que tenía que
estar en el piso, era tal el agotamiento físico y psíquico que mi única
distracción era poder dormir (cuando me dejaban) para no tener pensar y
olvidarme por unos momentos de la pesadilla que estaba viviendo.
Me siento mal por haber preguntado. Pero ya
que estamos. ¿Cuál fue el peor momento de tu experiencia?
Fueron muchos… mmmm… el primer día que
ejercí, el sentir que por el hecho de pagar tenían derecho a vejarte,
maltratarte, insultarte, etc., mi primer aborto, el sentirme sola… fueron
tantos malos momentos que no me apetece recordar.
Vale, lo dejamos. ¿Cómo conseguiste
salir de esto?
Durante el tiempo que estuve ejerciendo,
mi estómago se fue deteriorando, por consumir mucho alcohol y cocaína, me
produjo una fuerte gastritis. Un día me sentí fatal y el encargado me dio una
copa de champán y me dijo que la tenía que tomar ya que así lo había pedido el
cliente. Yo le contesté que me sentía muy mal pero aún así me obligó a que
tomara la copa. Sentí un fuerte dolor en el estomago y el encargado me cogió y
me dejó en la calle. Le suplique a un taxista que por favor me llevara al
hospital, no tenía nada de dinero y así logré desaparecer.
¿Y ahora?
Gracias a Dios que me dio por guardar la
tarjeta que me dieron cuando me atendieron en el hospital. Al salir me colé en
el metro y me fui a la Asociación a contar lo que me había sucedido y ver si me
podían ayudar.
Me ofrecieron la posibilidad de poder
entrar en un piso de acogida que compartiría con otras mujeres que habían
pasado por la misma situación que viví yo o una parecida. Desde el piso y en el
centro de acogida me apoyarían y trabajarían conmigo un equipo de
profesionales.
Me ayudaron a que mi autoestima fuera
creciendo ya que no me sentía capaz de hacer nada y me había creído todo lo que
me habían dicho durante mucho tiempo (que se puede resumir en “no eres más que
una puta”) Participé en los talleres de textil y allí fue donde aprendí y
empecé a creer que podía hacer otras muchas cosas y hacer planes para el
futuro. Como todas las mujeres que hemos vivido y pasado por esa situación
sabemos que es muy duro y doloroso ya que nadie te va a dar ninguna oportunidad
de trabajar si no tienes un permiso de residencia y trabajo. APRAMP me dio la
posibilidad de una nueva vida ofreciéndome un contrato de trabajo
¿En qué consiste?
Pues en apoyar e informar sobre los
derechos y recursos a personas que se encuentran en la misma situación en la
que yo me vi un día.
Está muy documentado que la falta de
leyes sobre la prostitucíon en España permite que se
convierta en una base para los traficantes de personas y las carteles de
prostitución. Pero desde adentro, ¿cómo lo veías? ¿Cuál era tu impresión del
publico español y su actitud ante la prostitución?
Creo que la sociedad en general tiene la
percepción de que la prostitución y las mujeres que componen el colectivo la
ejercen porque no les gusta trabajar y que les gusta ejercerla. Lo más gracioso
es que aquellos hombres que reniegan de las prostitutas cuando hablan con la
familia y amigos, luego son los primeros que solicitan sus servicios.
¿Crees
que tu situación representa las experiencias de las demás chicas brasileñas?
¿Puedes hablar por ellas?
Las mujeres brasileñas que vienen a
España, provienen en su mayoría de pequeños pueblos, donde la precariedad y la
necesidad económica es mucha, la mayoría tienen hijos o algún familiar enfermo,
familiares sin trabajo y todas vienen con el sueño de poder ayudarlos y poder
construirse una casa, tener un negocio con el que poder vivir cuando vuelvan a
Brasil.
¿Cómo va ese sueño para ti? ¿Qué echas
de menos de tu pais?
Pues mi familia, mi casa, mi hijo, mis
amigos, los ríos de mi pueblo. Todo.
¿Volverás?
Tienes ganas?
Sí, este verano, después de cinco años
sin volver, veré a los míos. Aún me queda tiempo para regresar definitivamente.
Si todo va como yo quiero, regresaré en seis años.
PAUL GEDDIS
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"sólo comía una vez al día y me obligaron a consumir alcohol y drogas"
La comprendo perfectamente, a mí eso me pasa todas las semanas de jueves a domingo.
Publicado por: Guillermo | 30/06/09 en 12:26