Restregarte los bajos contra un pene o una vagina es algo que va muy bien para alcanzar un orgasmo, pero tiene un inconveniente: dichos órganos del placer suelen estar adosados al cuerpo de otro ser humano con el que a lo mejor luego riñes, te peleas, te causa problemas y, ¡el colmo!, pérdidas económicas.
En estos tiempos de declive económico a nivel mundial, cada vez más gente opta por abstenerse de practicar el sexo con otras personas, prefiriendo en su lugar complacerse a sí mismas mediante una técnica conocida indistintamente como “masturbación", “onanismo” o “pajearse”. Es cosa normal tanto para hombres y mujeres utilizar para estos menesteres ya sus propias manos, ya adminículos adquiridos en tiendas especializadas como “consoladores”, “vaginas vibratorias” e incluso “destructores anales”, pero las personas más ahorradoras y avispadas están echando la vista atrás, a sus épocas de mocedad, cuando reciclaban los enseres del hogar en objetos de estimulación erótica; a veces en el bosquecillo que había detrás del patio del colegio, a veces en el lavabo de la casa de los abuelos mientras ellos roncaban en el sofá delante de un episodio de Se ha escrito un crimen.
Deseosos de investigar estos métodos, hemos llevado a cabo un importante experimento científico con objeto de elucidar si las tecnologías empleadas durante la adolescencia en materia de autogratificación sexual son lo suficientemente efectivas como para hacer de la copulación entre humanos algo redundante en el futuro.
Los tres puntos a tener en cuenta fueron:
1. Nivel de placer alcanzado
2. Dificultad de uso / montaje / limpieza
3. Nivel de vileza y/o sofisticación
Os dejamos a continuación con los hallazgos de nuestros audaces investigadores.
SUJETO A: KARLEY SCIORTINO, CHICA
CEPILLO DE DIENTES VIBRADOR
El cepillo de dientes eléctrico y su algo más redondeado primo, el bolígrafo vibrador, luchan en primera línea de combate, junto a las botellas de champú y los rotuladores de punta suave, en la interminable guerra que las chicas adolescentes mantienen desde siempre con sus vaginas. No carece de sentido; cualquier cosa que vibre le da gustirrinín al clítoris, ya se trate de una lavadora, de un asiento de autobús o de Michael J. Fox, con sus tembleques parkinsonianos. El cepillo electrónico que utilicé en esta prueba pertenece a mi compañero de piso, Dale, que no tiene ni idea de que se lo cogí prestado. Una bien querría poder gastarse una pasta en un vibrador de último modelo; no teniendo ni un duro, se me ocurrió que la vibración del cepillo eléctrico haría un trabajo similar. No fue así. En términos de potencia vibratoria, el cepillo resultó poco viril, llevándome 20 minutos alcanzar el clímax. Bastante aburrido. Y acabé con el clítoris dolorido.
Nivel de placer: 4/10
Dificultad: Poca. Lo que se dice vibrar, el trasto vibra.
Vileza y/o sofisticación: Al margen de la sosería de la experiencia y del escozor, la verdad es que fue una paja bastante pedestre.
PISTOLA DE AIRE
Conocí a una gótica a la que le molaba que su novio la follara con una pistola de aire modelada como una Sig Sauer. También se hacía cortes en los brazos cuando estaba deprimida, pero en conjunto era una chica normal. Follarme yo solita con una pistola de aire fue, digamos, una especie de tributo a aquella chica. Supongo que la experiencia no fue mala por lo que tuvo para mí de novedosa, pero tampoco fue la que mejores sensaciones me provocó. El cañón del arma era duro y afilado y me hizo algo de daño, pero la idea de masturbarme con una pistola me puso tan caliente que me corrí más por el chute de adenalina que por la estimulación física. Bueno, y también me ayudó imaginar que era Bruce Willis quien me estaba dando caña. Fantasear con sus brazos fuertes y su cabeza calva y reluciente nunca falla a la hora de hacerme llegar al paraíso.
Nivel de placer: 3/10
Dificultad: Meterte el cañón cuesta un poco, pero el resto es pan comido.
Vileza y/o sofisticación: Extraño. Y perverso…
UN PEPINO
Si una chica te dice que nunca se ha metido algún comestible en la vagina, ten por seguro que es una maldita mentirosa. Ahora que soy algo más mayor y mi cueva de carne se ha dado de sí hasta casi parecer un capazo, he pasado de utilizar tampones delgados a tampones talla gigante. Y a los pepinos en lugar de las zanahorias (si lo tuyo son las berenjenas, es que has ido demasiado lejos). Follarse una misma con un pepino está bien pero tampoco es la rehostia. Lo primero es ponerle vaselina, de lo contrario resulta doloroso. Aun así, no hay estimulación en el clítoris, lo cual es una puta mierda. Esta es la razón de que yo no termine de entender el uso de consoladores. Si no vibra y el clítoris no participa, no le veo sentido.
Nivel de placer: 3/10
Dificultad: Meterse un pepino no tiene ningún misterio.
Vileza y/o sofisticación: Pensé en lavar el pepino y volverlo a dejar en la nevera, pero al final decidí no hacerlo. Fue un poco embarazoso cuando mi compañero de piso me preguntó más tarde por qué había tirado a la basura un pepino en perfecto estado.
EL CABEZAL DE LA DUCHA
Creo firmemente que los cabezales de ducha son un regalo que Dios le ha hecho a las mujeres. De hecho, mi amor por el cabezal de mi ducha es tan fuerte que ahora asocio el acto de ducharme con el de correrme. Es perfecto. Es autolubricante, jamás intenta metérsete en el culo y no sólo te deja limpia: también te sientes limpia. Masturbarse con el cabezal de la ducha es tan maravilloso que incluso me produce sueños eróticos por las noches: en vez de tener que aguantar los arreones de, no sé, Jamie Bell, me veo en unos antiguos baños romanos viviendo un mágico momento de intimidad con un cabezal de ducha artesanal bellamente construido. Es tan romántico…
Nivel de placer: 9/10
Dificultad: ¿No lo estarás preguntando en serio?
Vileza y/o sofisticación: Una forma higiénica, libre de sentimientos de culpa, de procurarse un alivio a la entrepierna antes de ir a trabajar.
LA LENGUA DE UN GATO
Hace años, teniendo yo 14, desperté de una siesta a media tarde, que solía hacer desnuda, con mi perra lamiéndome la vagina. No recuerdo si la dejé o no hacer durante unos segundos antes de echarla; lo que sí es seguro es que nunca fui lo bastante hardcore como para probarlo de nuevo, esta vez a propósito. A mi amiga Hannah, por el contrario, le encanta hacer que su gato le pase la lengua por el coño. Me ha asegurado que el cunnilingus que te hace un animal es mucho mejor que el que te pueda hacer un hombre. Bueno, me parece que sus palabras exactas fueron, “Es como… ¡Ayjoderjoderjoderrr…!” Y que, pese a lo que podáis haber oído, la lengua de un gato es mejor que la de un perro ya que es más rugosa, de tacto parecido al del papel de lija. Esta foto es bastante mala, pero intentad que un gato se quede parado posando para la cámara cinco minutos después de que le hayáis hecho que te lama la vagina. ¡Ups! La vagina de mi amiga, quería decir.
Nivel de placer: 10/10
Dificultad: Más sencillo que enseñar al gato a que haga sus necesidades en el lavabo, como hizo Charlie Mingus.
Vileza y/o sofisticación: En cuenta a vileza, por las nubes. Y quizá hasta ilegal. ¿El sexo oral con un adorable y sedoso gatito es ilegal? Pues no sé, no debería.
UNA MANTA
Leí sobre esta técnica en internet. Consiste, básicamente, en frotarte entre las piernas con una manta, moviéndola hacia delante y hacia atrás mientras meces la pelvis arriba y abajo lentamente. Lo puedes hacer desnuda o con ropa interior, pero yo he comprobado que con ropa interior es mejor porque puedes frotarte más rápido y con más energía. También supone un buen ejercicio para los brazos.
Nivel de placer: 8/10
Dificultad: Vamos, ¡si seguro que ya lo estás haciendo!
Vileza y/o sofisticación: Depende de cuántas veces haces esto con una manta entre lavado y lavado.
SUJETO B: BILLY HAHN, CHICO
Puesto que Dios creó el más efectivo juguete sexual para hombres cuando creó la mano, el sujeto masculino de este experimento prefirió centrarse en la efectividad de cada sistema teniendo en cuenta que la mano es, de por sí, una herramienta insuperable para proporcionarse una completa y sensual experiencia masturbatoria. Venga, ¡allá vamos!
SOFÁ Y RODAJAS DE JAMÓN COCIDO
Esta es una variante algo más elegante de la clásica práctica de meterla entre dos cojines de un sofá. Consiste en aprovechar la hendidura entre dos cojines para encajar dos rodajas del típico jamón cocido que se compra en el supermercado. Con dos rodajas se puede hacer un símil de vagina bastante apañado, una única rodaja doblada si eres lo bastante mañoso, pero yo preferí la versión deluxe y añadí una tercera para dotar al asunto de mayor verosimilitud. Confieso que al principio estaba un poco nervioso, y por eso hinqué ahí la minga sin pararme a pensar en cómo iba a funcionar la cosa. Bueno, si cerrabas los ojos decididamente aquello daba la sensación de ser una vagina; creo que fue la tercera rodaja, doblada entre las otras dos, la que contribuyó a crear la sensación. El único problema fue que no pude dejar de pensar en los bocadillos de jamón cocido que mi madre me preparaba para merendar cuando yo era pequeño. Le quitó romanticismo al acto.
Nivel de placer: 8/10
Dificultad: Disponer las rodajas no debería ocuparte más de un minuto, pero quitar después la grasilla que el jamón cocido deja en los cojines es una putada.
Vileza y/o sofisticación: ¿Vileza? Alta. El jamón cocido es uno de los tipos de carne con menos clase del mundo. El hecho de que lo combináramos con un sofá de cuero negro, que tampoco es que tenga mucha clase, hizo que la prueba alcanzara buena puntuación en el medidor de bajeza.
BOLSA DE PLÁSTICO PEQUEÑA CON CREMA PARA LAS MANOS
La alternativa rupestre a las vaginas de plástico de las sex-shops. La otra opción es echar una cucharadita de jabón líquido en un condón y pelársela con eso, pero cuando yo lo intenté, el condón no dejó de resbalárseme fuera del rabo, teniéndomelo que encajar una y otra vez. Se me ocurre que esos escolares pálidos y ojerosos que siempre compran helados Magnum a lo mejor lo que les interesa es el envoltorio… La bolsita de plástico, por el contrario, funcionó de perlas. En cuanto a la crema, hay dos escuelas de pensamiento en lo que se refiere a cuánta hay que utilizar. Yo me pasé y me dio la impresión de estar follándome un tubo de lubricante. El secreto está en poner sólo un poco en los bordes de la bolsa. Es probable que vuelva a utilizar este método de masturbación de vez en cuando; pero, eso sí, sólo cuando haya alguien que compre la crema en mi lugar. Esa mierda cuesta dinero.
Nivel de placer: 6-9/10, dependiendo del ratio de crema utilizada
Dificultad: Fácil de preparar y limpiar. Además, todos los útiles necesarios suelen estar ya en el lavabo.
Vileza y/o sofisticación: Pues no mucha. Aunque puede que te sientas un poco vil cuando tu madre empiece a preguntarse quién demonios ha gastado toda la crema para las manos que tenía.
BAGUETTE CON JALEA
A mí esto me ponía un poco en guardia. Utilizar comida con propósitos sexuales es una cosa, pero, ¿a quién se le ocurriría meter la picha en una barra de pan? Pues, con toda seguridad, a un francés. Con la concordia entre los pueblos en mente, corté una baguette por la mitad, le hice un agujero y, artista que es uno, le dí un toque personal: echarle mermelada de arándanos. El plan inicial era meter a mi mejor amigo hasta el fondo, pero eso demostró no ser una buena idea ya que rozar la punta del prepucio con la corteza puede ser bastante doloroso. Incluso la miga resulta áspera si no la lubricas; con la mermelada, sin embargo, resultó una experiencia muy dulce. En lo referente a las sensaciones, las de follarte un pan con mermelada no fueron muy distintas de las de hacerlo con una bolsa y crema para las manos. Ahora bien, la operación es más guarra, en el sentido de que te pringas pero bien. Yo supongo que esta es una opción adecuada para una de esas tardes perezosas en las que no tienes nada que hacer, con mucho tiempo por delante. Vamos, que lo que quiero decir es que si te estás embadurnando las dos manos y toda la tranca con mermelada, pues carece de sentido un dale que te pego apresurado y correrte en dos minutos, ¿no?
Nivel de placer: 7/10
Dificultad: Lleva tiempo y te ensucias mucho, pero al menos la baguette es más fácil de sujetar que la bolsa de plástico.
Vileza y/o sofisticación: Ninguna. Te estás follando una barra de pan, eso es todo.
COLCHÓN CON UN AGUJERO LLENO DE VASELINA
Todas las chicas a las que les conté este método me respondieron lo mismo: “¿Qué? Eso es una gilipollez”. Pero los tíos, los que habían ido alguna vez a un campamento de verano o casa de colonias me dijeron, “¡Ah, vale! Lo mismo hizo [nombre y apellido del chaval en cuestión]. El colchón fue, de largo, el más “erótico” de los utensilios utilizados, mayormente porque era muy cómodo. Además, si al colchón le dibujas una forma femenina, con un poco de imaginación casi te puedes creer que estás follando con una auténtica mujer. O con una muñeca hinchable de gama alta.
Nivel de placer: 10/10
Dificultad: Agujerear el colchón y la funda de plástico es bastante duro, y además has de ir con un cuidado exquisito para no empalarte la polla con un muelle. Y has de tener en cuenta que, una vez le has puesto vaselina, ya no hay forma de quitarla. Es decir, que vale la pena hacerlo sólo si vas a dormir sobre el mismo colchón durante los próximos seis meses, como mínimo.
Vileza y/o sofisticación: Moderadas, pero es parte del encanto.
ASPIRADORA
Yo nunca había utilizado una aspiradora portátil para cascarme un pajote, pero en cierta ocasión, cuando aún iba a la escuela superior, estaba utilizando una para limpiar las alfombrillas del coche de mi padre y mi hermana salió de casa para tomar el sol. Me distraje fijándome en ella y el tubo de la aspiradora se me quedó encasquetado en la entrepierna. Así pues, los trastos esos y yo tenemos una relación extraña que viene de lejos. Lo de follarse una aspiradora es algo que tiene sentido, hasta cierto punto, cuando lo dices en voz alta, pero no tanto cuando lo piensas fríamente. Porque, vamos a ver, ¿qué es exactamente lo que vas a hacer? ¿Meter dentro del tubo todo el paquete, los cojones incluídos? Me produjo aprensión la idea de tocar unas telarañas con el prepucio, así que probé a hacerlo por encima del calzoncillo. No estuvo mal pensado, he de decir: amortiguó un poco la succión y evitó potenciales daños en los genitales. Me gustó la experiencia, aunque me pareció más el equivalente de los juegos preliminares que el del polvo salvaje con intención de eyacular.
Nivel de placer: 5/10
Dificultad: Es fácil de utilizar, pero cuesta mucho llegar al orgasmo.
Vileza y/o sofisticación: No mucha de por sí, pero piensa en lo chungo que sería que alguien te sorprendiera en plena faena. Serías, para siempre, ‘el de la aspiradora’.
CORDÓN DEL ZAPATO
El último método en prueba supuso la gran sorpresa del día, tanto en lo que se refiere al experimento como a nuestro credulidad. Según parece, John Sharkey, el cantante y guitarrista de Clockcleaner, fue al colegio con un chaval que a veces, oculto tras su pupitre, se enrollaba un cordón en su pilila de 12 años y procedía a tirar de uno y otro extremo hasta eyacular. A mí la idea me parecía ridícula, pero contra pronóstico, funcionó. Un invento así no se me habría ocurrido ni en un millón de años, pero tengo que admitir que funcionó a las mil maravillas. En realidad, no es muy distinto a ponerse un anillo peneal. Me da a mí que el chaval pionero de este sistema tenía que estar un poco chiflado para atarse un cordón al nabo en plena clase, pero dejando aparte este detalle, he de admitir que es una forma bastante discreta de hacerse una paja en un sitio público.
Nivel de placer: 5/10, a medio camino entre lo placentero y lo ligeramente doloroso.
Dificultad: Se necesita algo de práctica hasta llegar a hacer correctamente el movimiento, pero una vez lo consigues, tienes el mundo entero al alcance de la picha.
Vileza y/o sofisticación: Muy altas ambas. Piénsalo. Tu pene. Un cordón del zapato. Al hermano menor de Robert Crumb le encantaría
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los de vice sóis muy raros, yo soy más normal, me masturbo viendo videos como éste http://es.video.yahoo.com/watch/5011083/13330360
Publicado por: minus | 07/05/09 en 8:58
¡Pero por Dios! ¿Habéis visto los calcetines del pavo éste? Se los podría haber cambiado para las fotos. ¿Será cerdo?
Publicado por: Cthuli | 07/05/09 en 12:24
Qué decepción, no habéis puesto lo de arrancarle las alas a una mosca y posarla en el prepucio (asomando a modo de isla en la bañera llena de agua). El correteo/cosquilleo de la mosca da un gusto que te cagas, en serio...
Publicado por: forlorn | 19/05/09 en 16:12
soy mujer y ami me sirvio la pistola el pepino la bañera la manta el cepillo pero aun duele
Publicado por: valentina | 07/08/10 en 2:49