Preguntarse en qué han contribuido los españoles al mundo aparte de las patillas y el Zorro es un poco como contemplar un pozo profundo y puesto de ácido. La nada elevada al cubo. Pero entonces se iluminó la bombilla. ¡La inquisición española! Antes del tenís y el baloncesto y tener la tasa de sida más alta de Europa después de Suiza, éramos los number one en inventar aparatos para humillar, mutilar y destripar a aquellos que le quitaban el jamón al bocadillo en los buffets.
5 La Silla de Judas Básicamente un taburete, pero con una piramide de acero de bordes afiladísimos en vez de la superficie plana del asiento. Muy popular en las mazmorras de tortura bajo la catedral de Toledo, empresarios de la noche buscan arrendarlas hoy día para hacer una discoteca gay con cuarto oscuro.
4 La Pera de la Angustia No me gustan mucho las peras, tienen un tacto raro, pero esto es diabólicamente ingenioso. Este era un castigo para la homosexualidad, insertado sin lubricante por el ojete y que luego, girando la llave que se queda fuera del culete, se va abriendo hasta hacer suficiente espacio dentro como para dar alojamiento a una familia numerosa de hamsters, incluyendo la ruedecita de hacer ejercicio y usando tu vejiga como bebedero. El pincho afilado que va saliendo de dentro se asegura de desinflarte los intestinos para que no sobrevivas y puedas aprovechar tu nueva elasticidad en la industria del porno como la nueva (o más bien antigua) Belladonna.
3 El Ensartador de Herejes Dos puntillas afiladas de metal, metidas en un collar como si fuera un collar de punk con los pinchos mirando arriba y abajo. Cuando intentas hablar, el movimiento del cuello y el pecho hace que se te claven en la barbilla y el pecho a la vez. Se usaba con los herejes, para que se callaran después de haberlo confesado todo. Estamos desarrollando una versión modernizada para becarios que se ponen con el rollo pesado de "Tengo un colega que hace videos y que le gustaría mucho bla bla bla bla..." a los dos días de empezar a trabajar.
2 Ratas Tomad nota, ecologistas: no hace falta destruir el planeta para hacer que la gente confiese y se arrepienta de sus pecados. Las ratas son abundantes, apropiadas a cualquier ecosistema, e infinitamente terroríficas.
La técnica preferida de los arquitectos del dolor (llevaba toda la vida esperando a poder usar esta expresión) era dejar a las ratas sobre la panza del hereje y cubrirlas con una jaula sin suelo, pero con carbones ardiendo puestos encima. Las ratas, presas del calor, huían haciendo un agujero a traves del cuerpo de la víctima.
1 El Submarino El segundo gran cambio de Obama, tras empezar a montar noches de poesía improvisada en la casa blanca, fue prohibir este tipo de interrogatorio. La verdad, es bastante jodido.
TEXTO: PAUL GEDDIS
ILUSTRACIONES: MARÍA CAMPOS
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"...es como contemplar la nada elevada al cubo"
Tú eres gilipollas.
Publicado por: Manolete | 29/05/09 en 0:31