El Palentino (calle Pez nº 12) es ese sitio donde puedes comer bocadillos por 2 euros y beber copas de importación por 3. Ir al Palentino es más barato que comer en casa de mamá. Se puede desayunar allí a cualquier hora: yo siempre desayuno una caña porque a las cinco de la tarde me da vergüenza pedir un café y un croissant (no sé si es correcto escribir cruasán). De lunes a sábado, el Palentino cierra cinco horas al día y lo llevo bastante bien, en serio. El Palentino descansa los domingos, y eso sí que no lo llevo nada bien. Las chicas tristes como yo, si no tenemos nada que hacer los domingos, nos convertimos en maniaco-depresivas y podríamos hacer pupita a las personas.
Mi psiquiatra me recomendó que hiciera lo posible por ahogar mis tendencias suicidas así que hace una semana se me ocurrió la feliz idea de dormir allí un sábado por la noche y así poder estar en el Palentino un domingo, aunque estuviera cerrado.
Poco antes de que cerrase el bar, casi a las tres de la mañana, me escondí en el sótano entre las cajas de cerveza. Casto (el camarero) y sus secuaces apagaron las luces. Poco después, abandonaron el Palentino a su suerte. Lo que queda en el Palentino un sábado por la noche no es mal olor, es HEDOR, con mayúsculas. No limpiaron, supuse que limpiarían el lunes por la mañana justo antes de abrir. O tampoco.
Tenía todo lo necesario para pasar una gran noche de sábado: tenía dos cuartos de baño, papel higiénico (por cierto, había una pegatina de Luke Perry en el rollo del baño de chicos), latas de cerveza y... un zombie.
Apareció el zombie del hermano muerto de Casto, el amable octogenario. Y entonces, hizo unas sorprendentes declaraciones sólo para VICE:
─Joder, estoy medio muerto.
─¿Eres el zombie del hermano muerto de Casto?─ pregunté mientras intentaba desenfundar, temblorosa, la cámara de fotos de mi bolso.
─No, soy el fantasma del hermano muerto de Casto.
─Vaya, qué pena. Yo creía que eras un zombie.
El hermano muerto de Casto se sentó y se abrió una lata de cerveza. Esto fue lo que me dijo.
“El Palentino ahora está lleno de modernos veinteañeros (personas entre 25 y 35 años) que hacen cola para entrar las noches de los fines de semana. Los pobres se creen que esto es el Ocho y Medio pero no se dan cuenta de que ni siquiera hay música en este bar. Así que Casto tuvo que poner un portero en la puerta, así su sobrino tenía algo que hacer porque al chico no le atendían por las noches en Proyecto Hombre”
“De hecho, Casto apaga hasta la televisión por la noche. El Palentino es un horror los viernes y sábados por la noche, se convierte en un garito de mierda. Está muy bien para tomarse el cafelito en vaso a las 10 de la mañana pero es un antro asqueroso para salir por la noche. Ellas se visten tan monas y luego salen oliendo a fritanga tan contentas”
“Utilizan los espejos para ficharse los unos a los otros, moderno con moderno, moderna con moderno, moderna con moderna. Pero no se dan cuenta de que aquí nadie ha follado ni lo hará jamás. Además, las patatas están rancias”
Al día siguiente, mi psiquiatra me recomendó (me ordenó) que dejara de inventarme historias así aunque yo ya le expliqué mil veces que no es que me las invente, son cosas que alguien las deja en mi cabeza.
AINHOA REBOLLEDO
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¡¡Habrá que ir a ese bar!!
Publicado por: Miss Carousel | 19/05/09 en 18:15
qué bien escribe esta chica!
Publicado por: sofia | 19/05/09 en 18:40
Muy buen artículo, con el aspecto exterior de Casto, ¿No sería él el que hablo contigo?
Publicado por: Srta.Coquelicot | 19/05/09 en 19:19
Es un magnífico relato. Enhorabuena para la autora.Y menuda publicidad para el local!!
Pili
Publicado por: Pili | 20/05/09 en 9:09
Genial, el Palentino y la Calle Pez en general son lo mejor de Madrid.
Publicado por: Lucía | 20/05/09 en 9:17
por no hablar de la luz tan favorecedora del local
Publicado por: pilar | 20/05/09 en 10:53
El texto es interesante y a la vez inquietante, no como la inquietante hora de Landau como en el Informal, pero si que te dan ganas de seguir leyendo hasta terminarlo.
Cojonudo.
Publicado por: MarcoTuenti | 20/05/09 en 10:56
Grande, como todos os seus textos (ao menos os que puiden desfrutar no fotolog e no tOenti, que ya sé que no es mucho, pero sempre me encantan).
Comentario vaaaa :) (e en galego para que se note que hai diversidá, ele!)
Publicado por: Marina | 20/05/09 en 11:25
PALENTINO, espero ir este puñetero fin de semana, que es cuando más asco da.
Publicado por: Jules | 20/05/09 en 15:36
Nunca he ido pero me parece entretenido y divertido ese local, verdad? Es glamouroso y a la vez estrafalario, va un hombre que se pone un bonito y divertido pendiente de flamenca, reitero: y divertido. Siempre será mejor ponerse ese pendiente de flamenca a perforarse para siempre la oreja como si de un pozo de perforación petrolífera se tratara, tal vez vivió así alguna vez McCarthy, o eso dicen, tras llevar una vida de viajes con becas por el mundo. Interesante texto, chi cheñó.
Publicado por: Errorenlapagina | 21/05/09 en 0:28
Ainhoa, eres muy fuerte, había visto la foto y tal pero no me había detenido a leerlo. Alguien deposita cosas en mi cabeza también. Y me da miedo, pero a la vez es muy divertido.
Publicado por: Nuria | 23/05/09 en 18:11