La creencia de los africanos en la magia negra y el
ocultismo nunca ha sido un secreto, siempre hemos oído historias sobre
sacrificios de niños y pócimas para contrarrestar hechizos. Ahora la policía
del estado de Kwara, en Nigeria, ha ido un poco más lejos y ha detenido a una
cabra por robar un coche. Un Mazda 323, concretamente. Esto me ha recordado una
historia publicada el año pasado en el Nigerian Tribune, según la cual un gato,
tras ser atropellado por una motocicleta, se transformó en mujer y fue perseguida
por unos criminales que le dieron tal paliza que casi acaban con ella.
Volviendo al tema de la cabra, por lo visto un grupo de vigilancia vecinal avistó a dos individuos en el Mazda robado. Cuando intentaron darles caza uno escapó y el otro, usando magia negra, consiguió convertirse en una cabra para poder huir. Los vigilantes, astutamente, consiguieron conducir al animal a la comisaría más cercana. Un portavoz de la policía, Tunde Mohammed, les hizo un flaco favor cuando les dijo que la policía requería una “prueba científica” de que cualquier transformación que hubiera padecido la cabra pudiera serle imputada. Aparentemente, la mística circunstancial no es una evidencia suficiente para imputarle a una cabra una tentativa de robo. Ni siquiera en Nigeria.
La cabra continúa en dependencias policiales, donde los vecinos se amontonan a ver si logran ver alguno de sus presuntos e impuros poderes.
JONATHAN ROCKWELL
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