No sería de extrañar, dado el ojo pelao con el que Hollywood vigila en los últimos tiempos el mercado de la novela gráfica (Sin City, 300, 30 Días de Oscuridad, la inminente The Spirit…), que Silverfish terminara de aquí a un tiempo convertida en honesta, sólida, gratificante película de mediano presupuesto, tanto como pueda serlo el propio cómic. Pieza menor en la carrera de David Lapham, al menos en comparación con su magistral Stray Bullets, la obra tiene todos los ingredientes susceptibles de hacer tilín a un pequeño estudio: una atmósfera enrarecida, protagonistas adolescentes, adversaria de equívocas intenciones y un psicópata tarado, pero hábil, contra el que tendrán que luchar en desiguales condiciones. Narrado todo de manera lo bastante lineal como para que ni un campesino de Kansas ni un taxista de Cáceres pierdan el hilo, y con el pulso firme de un Sam Fuller de las viñetas.
¿Sabéis qué? Una de las marcas más caras de café del mundo se llama Civet. El medio kilo se vende por la calamitosa cantidad de 230 euros. ¿Qué le hace ser tan especial, tan deseable? Pues que el grano pasa a través de un gato salvaje de Indonesia llamado civet. Cuando decimos “pasa a través” significa que el gato lo come, lo digiere, y entonces lo caga entero. Luego lo meten en un lujoso paquete y lo venden a los pretenciosos bebedores de café con demasiado dinero que gastar. Según Ben Fowler, el mayor cliente que tiene la distribuidora Civet en UK: “el prototipo de consumidor es alguien que busca un regalo único y raro y desea obtener un producto de lujo, o es alguien que ama explorar variedades de café más interesantes e inusuales. Alguien aburrido de Starbucks, vamos”. Nosotros también estamos cansados de tanto Starbucks, así que mandamos a un becario inglés a Selfridges para que durante todo un día bebiera café excretado por gatos. Esto es lo que pasó.
En el barrio madrileño de Chueca cuentan con una clínica veterinaria dirigida específicamente a la clientela gay -se supone que los dueños y las dueñas, no las mascotas y los mascotos-, y, rizando el rizo, un local en el que se sirven pollos fritos a un público mayoritariamente homosexual. De la orientación sexual de los pollos y las pollas previa a su paso por el rustidor nada se sabe. Como tampoco puede saberse a priori el éxito que pueda cosechar entre ese creciente segmento de población que cada vez está mas harto de mamarrachadas la última, por el momento, ocurrencia de los linces que se han percatado de la pasta que muchos homosexualos y homosexualas manejan: el helado gay. ¡Lo que faltaba!
El doctor Efraim Zuroff dirige Last Chance, una organización que persigue a los putos ancianos responsables del Holocausto que aún siguen vivos. Él anda detrás de la verdadera escoria de la humanidad, auténticos criminales de guerra, como el doctor Aribert Heim, cuya contribución al mundo de la medicina incluye inyectar fenol a miles de corazones palpitantes como una forma de ejecución, o ser la mano derecha de Adolf Eichmann, Alois Brunner, responsable de enviar a más de 120.000 judíos a campos de exterminio.
Según se desprende de los comentarios a este video, el bueno de Tom estaba en el festival de Leeds y agarró una papa descomunal de vino tinto y popper. Y, bueno, por algún extaño motivo acabó rodeado por unos 200 mirones. Tras saludar y chocar-esos-cinco con todo el mundo de buen rollito y lanzar bolas de barro, se cayó al suelo (unas cuantas veces), se quedó en pelotas, embestió contra la multitud y finamente le dio el jamacuco final y se cagó encima. Nos preguntamos qué pensó su madre cuando fue a recogerlo... y si sus amigos (si los tiene) se encontraban lejos de la escena o, por contra, participaron de la humillación. Grandes dudas de nuestro tiempo. El debate está abierto, a dónde iremos a parar y todo eso...
Estamos tan hartos de las inútiles y estúpidas chuminadas made in Japan (y de los libros sobre el tema, y de las pelis en plan La Maldición, y de...) como tú, pero es que estos anuncios nos han dejado a cuadros. ¿Recuerdas cuando, años atrás, la gente ataba a los móviles esas horrendas baratijas y amuletitos? Pues bien, los chavales japoneses aún no lo han superado. De hecho siguen tan pillados con el tema que se ha originado un enorme mercado de chismes Strapya. Y ahora se han sacado de la manga estos PQ Creepy Dolls, que no son más que la mutación de los muñecos kewpie. Pero es que encima han hecho varias versiones: como el viscoso/derretido, el anoréxico o el "cara mojón" del anuncio que os mostramos.
Cojonudo. Finalmente alguien ha desenterrado ese viejo episodio de Ready Steady Go en el cual Penny Rimbaud del legendario grupo anarchopunk Crass (alias Jeremy Ratter) conoce a los Beatles en persona tras ganar un concurso de arte. Lo mejor será que saltéis directamente al minuto 2:50 a menos que queráis martirizaros con dos minutos y medio de Lennon en su máximo esplendor de monerías y humor inglés bobalicón. Madre del amor hermoso, qué grima podía llegar a dar el tío...
...porque nadie se ha dignado a decirnos que el tercer número de Titty City , el mejor fanzine sobre tetas del mundo entero, salió el pasado mes de abril. Por lo que sabemos, el formato se parece a los dosprimeros, pero con tetas diferentes y posiblemente otros contenidos igualmente apasionantes. Pero, insistimos, estamos muy mosqueados. Nadie pensó en enviarnos un mísero mail de aviso. En serio, tíos, ¿qué os costaba? Ya sabéis cuánto nos gustan estas cosas, ¿o no?
Hace unos días os mostramos lo que hicieron varios artistas con la imagen de Margaret Tatcher, la temida Dama de Hierro, para el Especial Historia de VICE UK. Ahora llega el turno de George Washington, el primer presidente de los States, el Padre de la Nación. Como ya sabréis -nos lo recordó hace muy poco el gran Iker Jiménez- parte de sus decisiones se regían por las revelaciones que le brindó una aparición angelical. Bah, una minucia teniendo en cuenta que toda la Casa Blanca está embrujada y, entre portazos, corrientes de aire frío inexplicables y el fantasma de Lincoln paseando de la mano de su hijo de 11 años, ahí no hay quien conserve la cordura. A lo que íbamos: el retrato de aquí arriba es de LAURA PARK. Los siguientes son los que firmaron BRIAN DEGRAW, JON VERMILYEA, VICTOR CAYRO, ARAN DARLING y MILANO CHOW.
Mi primer encuentro con la narrativa de Michael Moorcock no fue de los que propician una amistad duradera, he de admitirlo. ¿La culpa? De ninguno de los dos, sino de la poco lucida traducción de la edición que a finales de los 70 hizo la división de libros de la revista Star de The Time Of The Hawklords, una novela escrita al alimón con Michael Butterworth en 1976 y aparecida aquí con el título de El Tiempo de los Señores Halcones. Lástima de volcado hispano, pues la cosa tenía su gracia: los Hawkwind de protagonistas, y con Lemmy aún en filas, luchando en un futuro indeterminado por la libertad de todo quisque en la galaxia con su música como arma. Me reconcilié con Moorcock años más tarde, una vez pude leerle en su idioma original, simpaticé con él a raíz de sus canciones al frente de Deep Fix y le celebré como se merece gracias, de nuevo, a Hawkwind, quienes en 1985 pusieron música a una de sus sagas más populares, Chronicles of the Black Sword. Rectificar, en mi caso, no es de sabios sino de necios, pues uno tiene ya su edad y no está para dragones, espadazos, magias negras y reinos perdidos. Pero qué le voy a hacer, servidor es así de poco realista y la salida al mercado de Elric: La Forja de un Hechicero, una novela gráfica que narra las andanzas previas del guerrero albino protagonista, le ha puesto de buen humor y brindado unas cuantas sesiones de lectura en el tren y el metro memorables.
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